La Cofradía
En la Ciudad de Soria, siendo la hora de las ocho y media de la tarde del día seis de Abil de mil novecientos cuarenta y nueve, se reunieron los señores que al margen se expresan [...] con el objeto de fundar una nueva hermandad [...] que se denominará "Cofradía de la Siete Palabraas de Jesús en la Cruz de Soria]Su título va aquí
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breve reseña histórica
«Ad Experimentum»
La Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz nació el 6 de abril de 1949 aunque su origen debe buscarse un par de antes cuando a petición de la Venerable Cofradía del Santo Entierro de Cristo desfiló por las calles de nuestra Ciudad la imagen de Cristo Crucificado que desde muy antiguo se venera en la Iglesia de El Salvador. De llevar este «paso» se encargaron ocho entusiastas jóvenes sorianos a cuyo frente estaba el que después se convertiría en nuestro primer Hermano Mayor, D. Santiago Aparicio.
En palabras de D. Luis Fuentes Amezua, impulsor de nuestra hermandad
“Por aquellos años, tuve ocasión de asistir a los desfiles procesionales de la también remozada Semana Santa Zaragozana y, entusiasmado con la idea de que en Soria existiera una verdadera Cofradía, que tuviese, por modelo la de las Siete Palabras de la Ciudad de los Sitios, diseñé los Hábitos, Guión e insignias y establecí el plan general para su fundación como filial de la del Santo Entierro. Comuniqué la idea a los Señores Calvo (refiriéndose a Bienvenido Calvo Hmno. Mayor del Sto. Entierro) y Aparicio y, en una reunión previa presidida por los tres quedó constituida la cofradía con los ocho precursores y la Juventud de Acción Católica, de la que yo era Presidente, como base, pero con las puertas abiertas para admitir a cuantos quisieran aportar su esfuerzo y su entusiasmo a la obra emprendida. El Señor Calvo redactó el reglamento que fue sometido para su aprobación al Prelado. El entusiasmo y actividad de Santiago Aparicio procuraron los primeros medios económicos, y el 15 de abril de 1949 desfilaban ante el asombro de los sorianos los cincuenta Hermanos Fundadores y desde los balcones de la Ciudad descendieron hasta el pueblo las Santas Palabras del Testamento del Crucificado.”


